¿ QUÉ SENTIMOS CUANDO RENUNCIAMOS A PEDIR AYUDA?
Los problemas pueden ser un mundo… o hacerse un mundo… en función de la situación que se trate. Cuando es algo grave, la vida puede estar temblando a nuestros pies, ya nada tiene sentido. ¿Qué nos está pasando?. Si no pedimos ayuda, podemos sentirnos de la siguiente manera:
- Pensamos que podemos hacer cosas pero no nos damos cuenta de que estamos limitados.
- Tenemos un condicionamiento externo hasta el punto de ver limitadas nuestras capacidades.
- No nos sentimos libres.
- Estamos bloqueados, no vamos ni para adelante ni para atrás.
- Nuestra acción está anulada.
- Si no estamos acostumbrados a que nos pase, puede que nos sintamos completamente desbordados.
- Nos ocultamos la realidad de las cosas.
Si la situación continua, podemos vernos abocados a estar sólos. Puede que en algunos casos se solucionen algunos temas.. Pero en otros, será necesario un impulso externo que nos lleve más allá de nuestras posibilidades.
Las personas que tienden a solucionarse sus problemas muestran una autosuficiencia limitada porque a veces no se puede llegar a todo sólo. Y cuando lleguen, a pesar del esfuerzo, puede que haya pasado demasiado tiempo.
Otra cosa que sucede es que pensamos que sólo un recurso puede ayudarnos. Sin embargo, no percibimos que hay varios escenarios, varias posibilidades y técnicas para conseguirlo. Tendremos que buscar aquéllas que nos ayuden para no cerrarnos en banda.
En la sociedad de la productividad está mal visto sentirnos enfermos, estar débiles o tener dificultades personales. Resulta una mancha que hay que esconder. No nos damos cuenta que el recurrir a otros es clave para que no nos estanquemos. La vida nos puede desafiar en cualquier momento. Tenemos que estar preparados.
¿ Qué haces tú cuando necesitas pedir ayuda?. ¿ La pides?. ¿ Cuánto tardas en pedirla?.
Quería desearos que tengáis una muy Feliz Navidad y próspero año 2018.
