8 valores que diferencian al líder
La visión del objetivo.
El líder tiene un objetivo en mente y lo lleva a cabo. No importa lo azaroso que sea, la dificultad que entrañe, el tiempo que lleve. Va con él: ya duerma, llueva, haga deporte, coma o esté de vacaciones; le sigue a todas partes. Si el líder deja de pensar en su objetivo puede no llegar a lograrlo. Esta perseverancia es ” el esfuerzo sostenido necesario para mover la fe”.
“Se eleva por encima de sus fracasos”:
” Cada fracaso lleva consigo la semilla de una ventaja equivalente.” El temor de volver a fracasar es el peor de los enemigos”. Puede curarse con toda efectividad ” por la repetición forzada de actos de valor”. Que se lo pregunten a los supervivientes de las guerras
Vive en un enamoramiento constante respecto a lo que hace.
Esa pasión y ganas de vivir le lleva a constantemente visionar los objetivos. Sin esa fuerza diaria el líder no puede ser líder.
Es creativo:
Vive en un mundo diferente a los demás aunque se mezcle y se rodee de personas más valiosas que él. Necesita de la soledad para buscar soluciones a los problemas, para generar alternativas posibles que marquen la diferencia. Napoleon Hill, comenta a este respecto: ” usted tiene un cerebro y mente propios, utilícelos para tomar sus propias decisiones”.
La fuerza y el empeño de su equipo es esencial.
Necesita “alimentarse”con ellos y para ellos. Encontrar puntos de vista divergentes que le lleven a ampliar su miras. No olvidemos que él es el encargado de observar aquello que no es visible. Un líder sin equipo no es líder.
Aprende:
un líder excepcional está en continuo aprendizaje. Quiere mejorar. Todo lo que escucha, ve, oye, lee es una fuente de inspiración continúa. Ese afán de aprendizaje le lleva a confiar en los mejores; a tener la humildad suficiente del aprendiz.Los retos son una fuente de mejora continúa , una sed de aprendizaje que le llevan a superarse.
Hace que las cosas funcionen.
Facilita el desempeño. Escucha y es puente de unión entre diferentes alternativas y opiniones. Genera el encuentro y la confrontación necesarias para el devenir de los acontecimientos. Es un mediador y un facilitador acorde a cada situación.
Es responsable.
Se responsabiliza de lo que ocurre. No se escuda en otros para verificar los resultados. Se sitúa al frente para dar la cara en las situaciones comprometidas. Es responsable porque se siente capaz de afrontar y resolver los problemas que se plantean.
